Hoy. Cuando ya por fin tuve el billete que confirmaba mi vuelta a casa en las manos, me paré a pensar un momento. Me puse a recordar. Un escalofrío invadió mi cuerpo cuando experimenté esa sensación como si la estuviera viviendo de nuevo. Era de mi última vuelta a casa; tenía más ganas que nunca, después de un largo período de ausencia y mucho trabajo, volvía a mi ciudad, a mi hogar,a mi sitio... Y allí, justo a 14 Km de Trujillo comenzaba a verse esa armoniosa figura que poco a poco se volvía más nítida, de aquel magistral Castillo. Una muralla de época recorría sutilmente el berrocal marcando así el descenso por aquellas rocas tan únicas y especiales.
De nuevo otro escalofrío...
Eso que para algunos serían simplemente piedras bien situadas o una cidad bonita, para mí significaba tanto...
No sé por qué siempre tengo una curiosa manía. A partir de que comienzo a ver la figura de la Ciudad, me incorporo hacia delante del asiento del autobús como si así pudiera hacer que éste llegase antes, o como si los pocos céntimetros que adelantase de mi cuerpo significasen una entrada más temprana que la del resto...
Qué largos aquellos 14 Kilómetros. Pero qué marvillosos! Multitud de sensaciones me recorren el cuerpo a medida que voy a vanzando y descifrando cada parte de ese recorrido por la muralla y el berrocal.
Y allá, a lo lejos veo una lucecita encendida y pienso: ¿qué estará haciendo a estas horas María dsperta?
Y sigo avanzando y cada vez me parece más grande y más alta la cumbre de la ciudad. Ni el edificio más alto de la Capital puede provocar la sensación de grandeza que me provoca mi Ciudad naciente desde el mismo centro de la Tierra...
(TO BE CONTINUED)
Etiquetas:
Compartir
¡Necesitas ser un miembro de berrocal para añadir comentarios!
Participa en esta red social